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Multitudinaria romería en la Jara

Diario Córdoba
Antonio M. Caballero
Pasadas las ocho de la tarde llegaba la Virgen de Luna a la parroquia de Santa Catalina de Pozoblanco, después de una intensa jornada romera en la que, según estimaciones del Ayuntamiento y de la Guardia Civil, unas 25.000 personas acudieron al santuario de La Jara para vivir la romería de traída de la Virgen de Luna a Pozoblanco. Los fuegos artificiales dieron la bienvenida en la Plaza de la Iglesia a la patrona, que permanecerá en Pozoblanco hasta el 9 de junio.

El alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello, destacaba a última hora de ayer que no se había producido ningún suceso y hacía hincapié en lo «multitudinaria» que había resultado la romería. En similares términos se pronunciaba el capitán de la cofradía, Juan García, que señalaba que «ha sido una de las romerías con más asistentes de los últimos años» y destacaba cómo habitualmente el frío acompaña la fiesta, aunque ayer fue la excepción.

Un domingo soleado en el que se alcanzaron temperaturas de 22 grados, a pesar de estar en febrero, propició que acudieran muchas personas de distintos lugares de la provincia y de fuera de ella atraídos por una fiesta en la que se conjugan los disparos que realizan los hermanos de la cofradía a modo de salvas dedicadas a la Virgen y el marco en plena dehesa donde está enclavada la ermita.

Alrededor de las 11.30 horas comenzó la misa, cantada por Voces de la Sierra, en el recinto exterior del santuario. En ella juró bandera y se convirtió en nuevo hermano de la cofradía Pedro Llergo Villarreal. Además, recibieron medallas de oro por 50 años como cofrades Bartolomé Herrero, Francisco Coleto y Patricio Cruz, aunque por problemas de salud no pudo acudir y la recogió su hija. Igualmente, recibieron medallas de plata por 25 años de servicio a la cofradía Rafael Sánchez y Antonio Fabios.

Tras la misa, la jornada campestre se desarrolló con un gran ambiente donde no faltaron el lomo, el jamón o la tortilla para reponer fuerzas. Un total de 55 carrozas acudieron al recinto del santuario y los caballistas estrenaron emplazamiento en la explanada. El Ayuntamiento ofreció fruta, agua, refrescos y frutos secos a los romeros que acudieron o regresaron a pie en el Pozo la Legua y la Cruz de la Venta Caída.

A las 15.15 horas salía la Virgen de Luna de su ermita llevada a hombros en sus andas, que se han reformado para hacerlas más cómodas para los portadores. Un buen número de romeros hizo el camino a pie junto a las andas. Por delante había 14 kilómetros que culminaron a las 19.00 horas cuando la Virgen llegaba al Arroyo Hondo, donde el capellán y párroco de Santa Catalina le impuso las llaves de los sagrarios de Pozoblanco y Villanueva. El alcalde, Santiago Cabello, le impuso a la Virgen el bastón de alcaldesa perpetua mientras se lanzaban pétalos y se soltaban palomas.

La Virgen de Luna llevó ayer un manto azul con flores bordadas y en las andas lucía un crespón negro por la muerte del misionero pozoalbense Antonio César Fernández, cuyo funeral tendrá lugar esta tarde a las 17.00 horas, precisamente ante la Virgen de Luna. Hoy, fiesta local, la patrona volverá a salir en procesión.

Un sentimiento que crece en el corazón de la dehesa

El día de Córdoba
Juanlu Dorado
La Virgen de Luna ya está en Pozoblanco. Un año más, un domingo de invierno, miles de romeros han acudido al Santuario de la Jara para cumplir con una de las grandes tradiciones de la provincia. Y en una jornada más propia de la primavera, marcada por un tiempo inusual para esta época del año, los pozoalbenses han recogido a su patrona y han recorrido con ella los más de 14 kilómetros de camino que separan la ermita de la parroquia de Santa Catalina, donde estará durante los próximos meses.

Al contrario que el año pasado, cuando el mal tiempo tuvo en vilo a los romeros, en esta ocasión en las horas previas los habitantes de Pozoblanco han preparado la llegada de su patrona y Alcaldesa Perpetua de manera muy intensa con canciones, tambores y hornazos. Una intensidad que se convertía en nervios y emoción para otros de los grandes protagonistas de estos días: los hermanos de la Cofradía de Nuestra Señora de Luna.


Y es que ya en la madrugada del domingo, como marca la tradición, la tranquilidad de la noche pozoalbense se rompía al escucharse unas palabras: “¡Hermano, Ave María Purísima!”. Comenzaban entonces en las calles de la localidad los movimientos con los que se iba a conformar poco a poco la comitiva que horas después pondría en marcha todos los protocolos previos para recoger a la Virgen en el Santuario de La Jara.

LA COMITIVA QUE PONE EN MARCHA LOS PROTOCOLOS PREVIOS PARA RECOGER A LA VIRGEN SE CONFORMA DE MADRUGADA
Tras su reunión en la Casa de la Hermandad, los hermanos, encabezados por su capitán, Juan García, acudieron al párroco José María González para pedirle permiso. Tras su consentimiento ha arrancado la peregrinación hasta La Jara, donde han esperado a miles de personas que han llegado en las primeras horas de la mañana en autobuses, a pie, en coches y en carrozas. Los romeros han empezado a ocupar los aledaños de la ermita para disfrutar de un día de convivencia en familia.

Entonces ha comenzado otro de los sonidos clásicos de esta jornada, ese que es el resultado de la suma de los disparos de los hermanos al cielo de la dehesa y el continuo repicar de las campanas, de cuyas sogas tira la gente como marca la tradición.

Eso no significa otra cosa que el inicio de los actos en honor a la Virgen de Luna, que arrancan con la tradicional procesión alrededor del Santuario. Es en ese momento cuando, por primera vez durante el día, la sonriente imagen de María con su Hijo en brazos se encuentra con los pozoalbenses.

Durante este pequeño recorrido de la Virgen por el entorno de la ermita se han visto por primera vez las andas tras ser recientemente restauradas por la Cofradía para corregir los desperfectos que habían sufrido a lo largos de los años con los traslados en el camino.

Además, con los trabajos que se han realizado sobre ellas se ha querido buscar más comodidad para los porteadores, con una reducción de peso que pretende hacer más llevaderos los traslados para los voluntarios que, en cada romería, quieren llevar sobre sus hombros el peso de la patrona.

Con el ritmo del tambor, el sonido de las salvas y los cantos de los romeros, la imagen de la Virgen se mueve en la dehesa de Los Pedroches mientras Manuel Marín, alférez abanderado, hace bailar la inmensa bandera ante la expectación de los feligreses.

Esto sucede minutos antes del inicio de uno de los actos centrales del día: la eucaristía, que un año más ha estado animada por el Coro Romero Voces de la Sierra, acompañado en esta ocasión por el Coro Romero Nuestra Señora de Luna, de Villanueva de Córdoba.

Durante la celebración de la misa, los feligreses han podido ver cómo las andas de la Virgen llevaban un crespón negro en memoria de Antonio César Fernández, misionero salesiano asesinado en Burkina Faso. Además se han vivido momentos emotivos, como la jura de bandera de un nuevo hermano, Pedro Llergo, y la imposición de medallas a los cofrades que cumplían 50 y 25 años como miembros de la Cofradía, entre ellos al colaborador de El Día Rafael Sánchez Ruiz.

Al terminar la eucaristía, el alcalde de Pozoblanco, Santiago Cabello, ha querido recordar “los días previos a la romería, llenos de ilusión y muy intensos en Pozoblanco, gracias al trabajo conjunto del Ayuntamiento y de la Cofradía”. Cabello ha mostado su satisfacción por el funcionamiento del dispositivo de seguridad y recordó que “es mucha la gente que viene a disfrutar de su romería en plena dehesa de Los Pedroches”.

A modo particular, el alcalde ha señalado que siente “muchísima ilusión porque poder vivirlo desde dentro hace que se disfrute con intensidad y emoción”. Cabello ha recordado algunos momentos como la imposición del bastón de Alcaldesa Perpetua a la patrona y la “satisfacción de ver cómo los pozoalbenses disfrutan de una jornada tan especial para nosotros”.

Por su parte, el capitán de la Cofradía de la Virgen de Luna, Juan García, ha mostrado “satisfacción porque todo ha salido según lo previsto” y, además, “la Virgen de Luna nos ha regalado un día extraordinario y sin ningún tipo de incidencia, con mucha gente alrededor de una romería que se disfruta con muchísima intensidad”.

Además, García ha reconodido que todavía se pone “nervioso, especialmente en momentos muy emotivos como la jura de bandera de nuevos hermanos y la imposición de medallas”.

Por su parte, Mari Luna Castro, pregonera de la Virgen de Luna en este 2019, ha explicado que ha vivido “la romería de una manera diferente a lo habitual, desde el lado de los hermanos y desde dentro”. Así, ha señalado que son días “completamente inolvidables y dejarán una crónica muy especial en mi vida”.

Al término de los actos de la mañana y bajo el sonido de la campana, los romeros han comenzado a dispersarse por las distintas zonas habilitadas junto al santuario. Llegaba el momento de compartir la comida con familias y amigos alrededor de fiambreras, canciones y botas de vino. También, en la explanada de la ermita, comenzaba el mayor bullicio en la zona de tascas donde se ha brindado por la Virgen de Luna y se ha tapeado con productos típicos de la tierra.

En realidad, todos estos momentos de convivencia son una excusa para hacer tiempo hasta las tres de la tarde, momento en que la Cofradía ha comenzado a formar junto a la ermita y la imagen mariana, en hombros de sus porteadores, ha enfilado la dirección a Pozoblanco para recorrer esos 14 kilómetros que la separan del Arroyo Hondo.

Junto a la imagen de su patrona, los pozoalbenses observan el volar de la bandera bajo los disparos de los hermanos y se preparan para acompañar a la Virgen un año más a lo largo del corazón de la comarca de Los Pedroches. Y este recorrido ha empezado tras una gran descarga del cortejo, que ha sido el pistoletazo de salida, mientras la imagen de María se despedía del Santuario de La Jara hasta dentro de unos meses.

Eran poco más de las seis de la tarde cuando la silueta de las andas de la Virgen ha podido verse desde Pozoblanco. En el Arroyo Hondo, los pozoalbenses esperaban a ambos lados del camino para recibir a su patrona y acompañarla hasta la Parroquia de Santa Catalina.

En ese momento los más ilusionados eran los pequeños, que han aguardado emocionados la ocasión de ofrecer su hornazo o su bollo a la Virgen de Luna mientras pasaba frente a ellos.

Una vez en suelo pozoalbense, la Virgen de Luna ha recibido, como marca la tradición, las llaves de los sagrarios de Pozoblanco y Villanueva de Córdoba. Minutos más tarde, en las puertas del Ayuntamiento, el alcalde de la localidad le ha otorgado el bastón de Alcaldesa Perpetua.

Han sido los últimos momentos de una larga jornada que ha culminado cuando ya había anochecido y Nuestra Señora de Luna atravesaba el umbral de la puerta de Santa Catalina, despidiéndose de sus fieles hasta el día siguiente.

25000 personas acuden a la romería de la Virgen de Luna en Pozoblanco

ABC Córdoba
Julia López
Muchos miles de personas contemplaron en el día de ayer la entrada de la Virgen de Luna a la parroquia de Santa Catalina. Se acababa el día con la patrona de Pozoblanco volviendo tres meses de ausencia y después de un espléndido día de romería. Miles de personas disfrutaron de la romería de la Virgen de Luna, en plena dehesa, mostrando su devoción y fe a la patrona de los pozoalbenses que volvió a recibir en su honor descargas con olor a pólvora, sacrificios personales y colectivos, pero fundamentalmente el cariño de un pueblo que se rindió a sus pies. Fuentes del Ayuntamiento de Pozoblanco aseguraron que la cita con la Virgen de Luna llegó a reunir a unas 25.000 personas en la localidad, más que en otras ediciones.

Si la entrada en Santa Catalina fue emocionante, no lo fue menos la llegada de la patrona, porteada a hombros por hombres y mujeres, al arroyo hondo, punto donde pequeños y mayores se dieron cita para ofrecer el hornazo, dulce típico en esta fecha, a la imagen de una Virgen que fue llevada a través de doce kilómetros con el esfuerzo que sustenta la fe. Un camino seguido por centenares de personas, al igual que el inverso.

Y es que la jornada comenzó muy temprano, cuando los hermanos de la cofradía acudieron de nuevo a la llamada, desenfundado sus escopetas y lanzando al aire de las diferentes descargas. No hay Virgen de Luna sin olor a pólvora. Ellos abrieron un camino que fue seguido por centenares de personas que decidieron aprovechar el buen tiempo para cubrir la distancia que separa la localidad del santuario a pie. Ahí las estampas que se sucedieron fueron diversas: grupos de amigos que siguen fieles a una cita inamovible en el calendario, padres y madres que realizan el camino por primera vez con sus hijos, grupos de jóvenes que emprenden el camino alejados de ese entorno familiar. Diferentes circunstancias con un mismo fin, acabar tirando de la soga bajo la atenta mirada de la Madre de todo un pueblo.

La cofradía es parte fundamental de esta fiesta y lo son también los hermanos que mantienen vivas las tradiciones intactas a través de los años. Suyo fue el protagonismo a lo largo de una eucaristía donde se recibió a Pedro Llergo Villarreal como nuevo cofrade y donde se entregaron las medallas de plata por los veinticinco años de servicio a Rafael Sánchez y Antonio Fabios.

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