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Romería de llevada

El día de Córdoba- Juanlu Dorado
Un año más, la madrugada del Domingo de Pentecostés pozoalbense se llenó de disparos y pólvora. Las salvas de los hermanos de la Cofradía de Nuestra Señora de Luna despertaban a los pozoalbenses como manda la tradición centenaria y les recordaba que tenían una cita en la parroquia de Santa Catalina para despedir a su patrona hasta el próximo año.

Cientos de personas no quisieron perderse la cita y, con la sobriedad característica, esperaban la salida de la Virgen de Luna a las calles de Pozoblanco en sus últimos minutos en el municipio que la ha acogido en los últimos meses. Fue en ese momento, a hombros de sus fieles, cuando tras pasar el umbral de la puerta de Santa Catalina comenzaron a sonar los acordes del Himno Nacional, finalizado con los habituales "vivas" a la Virgen. Justo después de abandonar su parroquia, Nuestra Señora de Luna realizó una emocionante parada frente a Jesús Nazareno.

LOS VECINOS JAROTES COMIENZAN HOY LOS ACTOS PARA LLEVAR A SU PATRONA A SAN MIGUEL
Tras esta visita, la Cofradía y los romeros acompañaron las andas entre música y canciones de despedida, en un ambiente sin duda más triste que el fervor con el que la Virgen de Luna fue recibida el pasado mes de febrero a su llegada al municipio. Durante su lento caminar por las calles de la localidad, centenares de vecinos se sumaban a una comitiva que crecería hasta llegar al arroyo Hondo.

La primera parada fue en la puerta del Ayuntamiento. Allí, el alcalde, Emiliano Pozuelo (En Positivo), retiraba a la Virgen el bastón que le otorga el título de alcaldesa perpetua de la ciudad. Pozuelo, que siempre ha dicho que estos momentos de cercanía a la Virgen han sido algo único, estaba visiblemente emocionado tras cumplir con su cometido como primer edil.

La procesión prosiguió su recorrido de despedida, hasta una nueva parada en el lugar conocido como El Cerro. Allí, los hermanos rindieron homenaje a su titular con descargas de salvas, mientras el abanderado cumplía con la tradición y agitaba la bandera. El último acto en Pozoblanco sería justo antes de la partida de la Virgen. En el arroyo Hondo, el capellán y párroco de Santa Catalina, José María González, retiraba del cuerpo de la imagen las llaves de los sagrarios de Villanueva de Córdoba y Pozoblanco. Tras este gesto, la gran comitiva comenzó el recorrido de 14 kilómetros de camino que separa la localidad del santuario de la Jara.

Allí tuvo lugar la tradicional eucaristía, en la que los feligreses pozoalbenses despidieron, como manda la tradición, a su madre de Luna y cedieron el testigo a sus vecinos de Villanueva de Córdoba que hoy, desde bien temprano, comenzarán sus actos para acudir a La Jara a recoger a la que también es su patrona para que pase con ellos los próximos meses en la parroquia de San Miguel.

Pozoblanco se despide de su patrona en la romería de llevada

ABC Córdoba- Julia López
Día de despedida el que se vivió ayer en Pozoblanco con la romería de llevada de la Virgen de Luna. Hoy es lunes de Pentecostés y como marca la tradición la patrona cambiará de localidad y hoy son los ciudadanos de Villanueva de Córdoba quienes viven el encuentro con la que también es su imagen más venerada en una romería muy esperada en la localidad jarota, que se engalana y se vuelca para recibir a la Virgen de Luna cuando el sol ya se oculta.

Antes de eso, la cofradía de Pozoblanco vivió un día muy especial para todos sus hermanos, que desde el alba formaron filas para acompañar a la Virgen hasta el Santuario de la Jara. El despertar pozoalbense llegó entre el ruido de las descargas y el olor a pólvora que dejaron las mismas, nubes de humo que dejaron entrever a centenares de personas que quisieron vivir estos primeros pasos al lado de la Virgen. No consigue atraer a tanta gente como la romería de llevada, pero fueron muchas las personas que se decidieron a cubrir los trece kilómetros que separan Pozoblanco del Santuario y así alargar la despedida.
Para enfilar el camino con punto de partida en el arroyo hondo, primero la Virgen fue despojada del bastón de alcaldesa perpetua, como marca la tradición. Lo hizo el alcalde de la localidad, Emiliano Pozuelo, en el que será uno de sus últimos actos como tal. Hizo un último recorrido por las calles de la que también es su casa, volvió a ver ondear la bandera y antes de alejarse de Pozoblanco se interpretó la marcha real y se entonó la Salve, con la Virgen mirando a su pueblo. Luego, se dejó caer en los hombros de porteadores para los que la distancia ni el calor fue un obstáculo. La fe sigue dando vida a muchas vidas. «Es mucho trayecto y hay partes donde el cansancio se deja notar, pero es todo un honor y un orgullo llevar sobre tus hombros a la Virgen de Luna», relataba un porteador.

El camino fue el de siempre, con las paradas míticas como la que sirve para reponer fuerzas en el pozo «de la legua» y una vez en el Santuario se dispuso la procesión alrededor de la ermita previa a la eucaristía que presidió la imagen de la Virgen de Luna. La comida de la cofradía en la casa de la hermandad fue el último acto oficial programado antes de la propia despedida.
Sin embargo, ese adiós no se ciñó al día de ayer. Pozoblanco se volcó durante toda la semana con los actos de despedida programados desde la cofradía. Los traslados de la Virgen desde Santa Catalina hasta las diferentes iglesias de la localidad sirvieron para que los barrios se llenaran de gente y demostraran su veneración a la Virgen de Luna. Unos traslados que este año contaron con el atractivo de contar con diferentes bandas de música de la localidad por primera vez.

Miles de personas acompañan a la patrona en su camino a Pozoblanco

Mari Luna Castro-Diario Córdoba

Miles de personas vivieron ayer la romería de la Virgen de Luna, que llevó a la patrona de Pozoblanco desde su santuario en La Jara hasta la iglesia de Santa Catalina, donde permanecerá los próximos 105 días antes de regresar de nuevo a ermita.

Tras la tormenta de las últimas horas del sábado, nada hacía presagiar el magnífico día que se iba a vivir el domingo, con buena temperatura, algo más fresca cuando el
sol desaparecía detrás de alguna nube. La jornada discurrió como manda la tradición, marcada por el ritual que viven los hermanos de la cofradía y por la convivencia de grupos de familias y amigos que no faltaron a su cita mariana. Los fieles que asistieron a la misa de campaña presenciaron la imposición de la medalla de plata a los tres hermanos que este año cumplían 25 años de servicio en la cofradía, José Luis Torrico, Antonio Claudio Medrán y Francisco del Rey. Además, juró bandera como nuevo cofrade Evaristo Ballesteros, quien fue pregonero de la fiesta el año pasado. Después, el entrar y salir de los romeros a la ermita y el sonido de la campana fue incesante. Y así, cuando pasaban doce minutos de las tres de la tarde, la Virgen atravesaba el arco de su ermita rumbo a Pozoblanco portada a hombros. La alcaldesa perpetua estrenó indumentaria, incluido un broche, regalo

de devotos, al igual que el Niño, con rebeca y patucos nuevos a juego. Al poco de iniciar el camino, unas gotas de lluvia obligaron a cubrir la imagen para evitar que sufriera daños si la lluvia arreciaba, cosa que finalmente no sucedió. Tampoco hubo incidencias destacables, salvo la caída de una mujer de un caballo, sufriendo una luxación del hombro.

El alcalde, Emiliano Pozuelo, ha destacado el alto nivel organizativo que ha alcanzado la fiesta gracias a los cambios introducidos desde el año pasado y la importancia que ha tomado la ordenación de elementos de romería como las carrozas. Pozuelo deseó un feliz día de romería a todos los pozoalbenses y a todos aquellos que se desplazon al santuario y se mostró aliviado por la tregua que dio la lluvia. Pozuelo destacó además el buen funcionamiento del transporte público durante toda la jornada, «con todos los autobuses
llenos». El alcalde puso de relieve además que el sábado se convirtiera en un gran día de fiesta gracias a la celebración de Pozoblanco Gastronómico: «Daba gusto ver todos los establecimientos llenos ofreciendo platos típicos».


Por su parte, el concejal de Urbanismo, Obras y Servicios, Manuel Cabrera, destacó la gran cantidad de personas que se desplazaron a la romería en los 18 autobuses que estuvieron transportando viajeros de forma ininterrumpida y «a tope de pasajeros» hasta las 19.00 horas. El edil afirmó que el tráfico quedó regulado sin incidencias en todos los caminos y que el nuevo orden de cierres de vías y horarios ha contribuido a canalizar mucho mejor la afluencia de romeros. La apuesta por las carrozas fue otro de los ejes en los que Manuel Cabrera se detuvo, valorando que «evitan la presencia de muchos coches». Por primera vez, además, este año se ha instalado un escenario en la explanada del santuario, donde han actuado el Coro Romero y el cantaor Antonio de Pozoblanco.

La romería tuvo como preludio el brillante pregón que pronunció el sábado Antonio Garrido Ballesteros arropado por el grupo Amigos del Pueblo, recordado por sus letras dedicadas a Pozoblanco y reunido para la ocasión 30 años después de disolverse.
Por otro lado, el capitán de la cofradía y el concejal de Turismo, Juan García.
y Eduardo Lucena, respectivamente, han anunciado la intención de trabajar para que la romería sea declarada de interés turístico nacional. Paralelamente, desde el Ayuntamiento han pedido a la cofradía que sopese la posibilidad de trasladar en el futuro de la mañana a la tarde la procesión de este lunes, fiesta local en Pozoblanco, para favorecer la asistencia de fieles.


Una multitud celebra el regreso a casa de la Virgen de Luna

Juanlu Dorado- El Día de Córdoba

La Virgen de Luna ya descansa en la parroquia de Santa Catalina de Pozoblanco. Miles de personas vivieron ayer un día de fervor y fiesta en el Santuario de la Jara que concluyó con la llegada a casa de la patrona y alcaldesa perpetua de la ciudad. La imagen de la Virgen, portada por los romeros, entró por el arroyo Hondo entre los disparos de los hermanos cofrades y las muestras de cariño de los pozoalbenses, en una demostración de júbilo que se repite cada año por estas fechas.

¡Hermano, ave María purísima! Con estas cuatro palabras pronunciadas por el sargento de la cofradía en el frío de la madrugada taruga arrancaba una jornada de fiesta que se vio amenazada por la lluvia caída en tromba durante la tarde del sábado. Pero amaneció el domingo, el sol apareció entre los nubarrones que aún quedaban en el cielo y los romeros y romeras procedentes de toda España llegaron en masa a ese enclave único situado en la dehesa del Valle de Los Pedroches.
La jornada empezó muy pronto para los hermanos de la Cofradía de la Virgen de Luna. Tras pasar toda la madrugada por las calles de Pozoblanco con la llamada, uno por uno, de todos sus miembros como manda la tradición, se reunieron en la casa de hermandad al son del tambor. Después recogieron la bandera y, tras visitar el Ayuntamiento, partieron hacia la casa del capitán para iniciar desde allí el recorrido hacia el Santuario.

Juan García expresaba a el Día "muchísima ilusión tras amanecer el día soleado, lo que hará que mucha más gente pueda venir al Santuario a disfrutar de la romería". El capitán de la Cofradía mostró su "satisfacción por la implicación del Ayuntamiento y por cómo se han desarrollado las Fiestas de la Virgen de Luna". Además, tuvo palabras de elogio para el pregonero, Antonio Garrido, que el día previo a la romería, en el Teatro El Silo, ofreció "un pregón sobresaliente y que deja el listón muy algo".

García anunció que, entre las novedades de la estancia de la Virgen en Pozoblanco los próximos meses, destaca que cuando lleguen los últimos días de estancia en la localidad, antes de volver al Santuario, pasará una noche en las parroquias de San Bartolomé y San Sebastián. Y también lo hará por primera vez en la capilla del Colegio Salesianos San José, "algo que nos emociona mucho".

La mañana continuó animada en los aledaños de la ermita y llegó el turno de la tradicional Eucaristía. Tras rodear el Santuario a hombros de los hermanos, la imagen de la Virgen de Luna se situó ante sus fieles para dar comienzo la misa bajo los acordes del coro Voces de la Sierra, las salvas de las escopetas y los redobles atronadores del tambor. El capellán José María González ofició una celebración en la que juró bandera un nuevo cofrade y tres más recibieron medallas de plata como conmemoración a sus 25 años de servicio, toda una vida.

Tras la Eucaristía, los romeros abandonaron la zona del Santuario para comenzar la fiesta junto a las tascas o con sus familiares y amigos alrededor de candelas y fiambreras. Otros muchos se acercaron a la zona habilitada para las carrozas, una iniciativa que coge más fuerza cada año, ya que en esta edición eran más de 40 las que asistieron a la romería. Más de 1.200 personas, según los datos ofrecidos por el Ayuntamiento, optaron por esta opción para participar.

El alcalde de Pozoblanco, Emiliano Pozuelo (En Positivo), mostró su alegría por disfrutar de "un día espléndido pese a las amenazas de lluvia", y aseguró que "tener un día tan bueno ha hecho que muchísima más gente se haya sumado a disfrutar de nuestra romería". Pozuelo afirmó también que "todo el dispositivo puesto en marcha ha funcionado perfectamente y todos los romeros que se han acercado al Santuario han podido disfrutar de la fiesta".

También habló desde el punto de vista personal: "Ya el año pasado, durante la romería, viví uno de los momentos más emocionantes de mi vida y de mi trayectoria como alcalde", y aseguró que en esta edición "la emoción es exactamente la misma". Pozuelo expresó su satisfacción por "el gran éxito de todas las actividades paralelas preparadas para la romería" en las que se han mezclado "con éxito" nuestras tradiciones y nuestra apuesta por introducir novedades".

Antes de arrancar con la aparcería, tuvo lugar una de las novedades planteadas para amenizar la fiesta este año a los romeros: los conciertos de Antonio de Pozoblanco y del coro Voces de la Sierra en la explanada del Santuario con un escenario preparado para la ocasión.

Y, como marca la tradición, poco más tarde de las tres de la tarde la Virgen de Luna, portada por sus brazeros, partió camino de Pozoblanco. Los romeros, unos junto a la patrona y otros algo después, comenzaban también a llenar el camino. Algunos con algo de prisa porque su gran objetivo era estar presentes cuando la Virgen llegara al arroyo Hondo.

En torno a las seis de la tarde, comenzó a vislumbrarse desde Pozoblanco la silueta de las andas de la Virgen de Luna. La emoción comenzó a hacerse notar y los pozoalbenses, un año más, llenaron el camino a ambos lados en el último tramo del recorrido que separa el santuario de la Jara y el arroyo Hondo. Minutos después, la Virgen entró en Pozoblanco y empezaron a escucharse las voces de los más pequeños con una tradicional oferta: "¡Virgen de Luna! ¿Quieres mi hornazo? ¡Que si no me lo zampo!". Al paso de las andas de la imagen de la Virgen, se entonaba también la salve justo antes de que la imagen recibiera las llaves de los sagrarios de Villanueva de Córdoba y Pozoblanco.

A continuación, comenzó una procesión por las calles del municipio, con la compañía de la Banda Sinfónica Municipal, hasta parar en la puerta del Ayuntamiento, lugar donde el alcalde le hizo entrega a la Virgen de Luna del bastón que la identifica como alcaldesa perpetua de la ciudad.

Después, la Virgen de Luna partió rumbo a la parroquia de Santa Catalina donde, por primera vez, y antes de celebrar la Eucaristía, tuvo lugar una función de fuegos artificiales en su honor. Finalizó así un día histórico para Pozoblanco, de esos marcados en rojo en el calendario, dentro de unas fiestas que continúan hoy lunes, jornada de fiesta local en la localidad.

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