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La Virgen de Luna irá desde su ermita de la Jara a Villanueva

Diario Córdoba (Mª Luna Castro)
La Virgen de Luna se encuentra desde ayer en su santuario de la Jara adonde llegó desde Pozoblanco y hoy va a partir hacia Villanueva de Córdoba, donde la esperan los devotos de esa localidad.

Entre los vítores de los hermanos de su cofradía y acompañada por autoridades civiles y eclesiásticas, además de numerosos fieles que quisieron arroparla a su salida de la iglesia de Santa Catalina, la Virgen dijo un adiós momentáneo a este municipio de Los Pedroches, en el paraje del Arroyo Hondo, para emprender el viaje de regreso por su camino hasta su ermita. Desde el pasado miércoles los pozoalbenses han despedido con numerosos actos a su patrona. La Virgen ha sido trasladada desde la iglesia de Santa Catalina hasta las de San Bartolomé y San Sebastián, donde ha recibido el homenaje de sus devotos, especialmente los niños, en los ofrecimientos florales. El día 30 de mayo se colocó la placa a la calle mejor engalanada en febrero coincidiendo con el recibimiento de la patrona, que en esta ocasión ha sido para la calle Mediodía.

Cuando la pólvora es un signo de fiesta

El Día de Córdoba (J. Ruz)
Pozoblanco está de fiesta. La patrona, la Virgen de Luna, ya está en la ciudad tras una jornada de domingo de felicidad, confraternización entre las familias y explosión de júbilo. No hay hogar en Pozoblanco que no esté atento al tiempo que se pronostica para el día de la Señora de Los Pedroches, ya que la climatología marca en gran medida el desarrollo de esta multitudinaria romería. Tras unas semanas de intenso frío, lluvias continuadas e incluso jornadas de nieve, el día amaneció soleado en la localidad vallesana, sin apenas nubes, lo que significó que el pueblo se echó a la calle para ir en busca de la Virgen a su santuario de La Jara.

El gentío se fue haciendo un hueco entre las encinas y los vehículos no cesaban de llegar a los alrededores del templo. Según algunos cálculos de las fuerzas del orden, casi 6.000 turismos estacionaron en la zona, si bien muchos optaron también por acudir andando. Aunque es difícil de precisar, algunas fuentes hablan de que hasta 25.000 romeros se dieron cita en el santo lugar que guarda a la Virgen de Luna.

Pero el protagonismo de esta fiesta no corresponde sólo a los devotos, sino que el peso de la celebración recae sobre la Cofradía de la Virgen de Luna, casi la única de estética y disciplina militar que se mantienen en la provincia. Como marca la tradición, a la 01:00 de la madrugada se inició la llamada a los cofrades en sus domicilios por el Sargento de la cofradía, al que acompañan en su reclamo el Tamborilero y el Ordenanza. Tras la larga tarea, sobre las 08:00, tuvo lugar la reunión en la Casa de la calle Santa Ana, donde el Sargento pasó lista y nombró los servicios.

Media hora después, y tras solicitar el preceptivo permiso a la autoridad eclesiástica, el Capitán ordenó la el inicio de la marcha hasta el Santuario. El rezo del Santo Rosario fue el preámbulo de la procesión de la Virgen por los alrededores del santuario y la Eucaristía presidida por el capellán de la cofradía, Pedro Fernández Olmo. Después, los hermanos conmemoran la jura de bandera de nuevos cofrades y la imposición de medallas de plata por los 25 años de servicio a la hermandad, todo ello en un ambiente cordial y muy festivo.

Mientras, familias y grupos de amigos se saludan y comparten no sólo coplas y bailes, sino la amplia y variada gastronomía de las tierras de Los Pedroches. Recuerdos, anécdotas y añoranza de los que ya no están se entremezclan en las conversaciones de los romeros, a la espera del estruendo de los disparos de los hermanos de la Cofradía anunciando que la Señora parte hacia el pueblo.

La copiosa comida de hermandad se dio por finalizada pocos minutos después de las 15:00, puesto que había que iniciar el camino. Los peculiares movimientos de la bandera, el olor a pólvora y la cara de los devotos que portan a la Virgen -que conjuga dolor y emoción- hacen de estas tres horas de camino hacia Pozoblanco un momento mágico, especial y emotivo, con continuas salvas en honor a la patrona durante los 14 kilómetros que separan La Jara de Pozoblanco.

Tan peculiar como la propia romería es la indumentaria de los cofrades de la Virgen de Luna, ataviados con riguroso traje negro y cordones rojos de seda, que caen por la espalda en lazo rematado por dos borlones. Los hermanos portan espadín, escopeta y cuerno para la pólvora. Lucen una vestimenta digna de museo. Las salvas que hacen tan característica a esta cofradía suelen ser de dos tipos: de bandera desplegada, que se realizan cuando el alférez revolotea la bandera, y las cruzadas, que se efectúan al paso de los cofrades ante la imagen.

Por ello, en la escenografía de la Cofradía de la Virgen de Luna tiene un papel destacado la pólvora, pero con una significación diferente, porque en Pozoblanco, ese olor especial de las armas que custodian a la Señora de Los Pedroches son una señal de paz y de fiesta, y nada más.

Como es habitual, la llegada del cortejo ayer al Pozo de la Legua marcó un alto en el camino, donde se reponen fuerzas. El sol de este año hizo que la parada fuera más deseada que en otras ocasiones, si bien muchos romeros se encontraron con la grata sorpresa de que un establecimiento de la ciudad repartió piezas de fruta entre la multitud que acompañaba a la Virgen, un gesto que fue muy agradecido.

Cumpliendo el horario, el paso de la Virgen fue llegando al Arroyo Hondo -esa simbólica entrada a la ciudad- en torno a los 18:30. Si los que acompañaban a la Señora eran legión, no muchos menos devotos se agolpaban en este histórico paraje para acompañar a la patrona en su entrada triunfal.

Como novedad, las calles se han engalanado este año para la ocasión, con balcones adornados con la imagen de la Virgen y símbolos marianos. La Señora fue recibida además por autoridades eclesiásticas y políticas, que le impusieron las llaves de los sagrarios de Villanueva de Córdoba -que comparte devoción por la Virgen de Luna- y Pozoblanco. Fue entonces cuando los más pequeños emularon a sus mayores y ofrecieron a la patrona el típico hornazo, todo un gesto de devoción y admiración. En procesión, con paso lento y acompañada por la Banda Municipal de Música, la Virgen de Luna llegó hasta el Ayuntamiento, donde se le hizo entrega del Bastón de Alcaldesa de la Ciudad por parte del alcalde, Benito García de Torres, quien encabezó la delegación municipal que acompañó a la Virgen hasta la iglesia de Santa Catalina.

Hasta la primavera, éste será su resguardo, el punto por el que pasarán miles de devotos pozoalbenses para manifestar un sentimiento difícil de explicar. Hoy empieza una nueva cuenta atrás, un nuevo ejercicio para una cofradía que simboliza el sentir de todo un pueblo y que, aunque parezca contradictorio, pregona el olor a pólvora como signo de fiesta y celebración.

Más de 25.000 personas participan en la romería de la Virgen de Luna

Diario Córdoba (Mª Luna Castro)

Más de 25.000 personas asistieron ayer, según fuentes municipales, a la romería de la Virgen de Luna, patrona de Pozoblanco, donde, a pesar de la multitud, no hubo que lamentar ningún tipo de incidentes durante toda la jornada.

El día amaneció radiante y la magnífica temperatura y el sol que lució toda la jornada contribuyeron a que los romeros se desplazaran hasta el santuario de la Jara, bien en vehículo propio, en los autocares dispuestos para la ocasión, o a pie, como es tradicional, fundamentalmente entre las pandillas de jóvenes o entre los devotos que tienen alguna promesa que cumplir.

Pasadas las tres de la tarde, la Virgen partía hacia Pozoblanco entre salvas disparadas por los hermanos de la cofradía. A su llegada a Pozoblanco, en el Arroyo Hondo, la esperaban las autoridades locales, con el alcalde a la cabeza, quien le entregó las llaves de los sagrarios de Pozoblanco y Villanueva de Córdoba, a la vez que los niños le ofrecían el típico hornazo, regalo de sus padrinos. Después el cortejo llegó hasta las puertas del Ayuntamiento, donde la imagen recibió el bastón de Alcaldesa Perpetua del municipio y minutos después hacía su entrada en la iglesia de Santa Catalina.


MEJORAS EN EL SANTUARIO Este año los romeros se han encontrado con numerosas novedades. La primera en el camino, ya que los hitos kilométricos recién colocados contaban con información adicional sobre el lugar en el que el caminante se encontraba en ese momento y la distancia que le separaba de la iglesia de Santa Catalina, donde desde ayer está la Virgen de Luna. Pero la más importante ha tenido como protagonista al santuario, después de las mejoras que se han hecho tanto dentro como fuera de la ermita. En el exterior se ha empedrado el patio de la casa de la cofradía de Pozoblanco, y en el interior de la iglesia la solería antigua se ha sustituido por una totalmente nueva que se adapta a las características del edificio religioso. Las nuevas baldosas miden 20 por 20 centímetros y han sido expresamente encargadas para este fin. Pero sin duda el elemento que más llamó la atención fue la espectacular plataforma de granito de 1,50 metros de altura sobre la que a partir de ahora estará colocada la Virgen cuando se encuentre en su ermita.

Pozoblanco continúa hoy la fiesta, que tuvo como prólogo el pregón que el pasado sábado pronunció Sebastián Fernández en la iglesia del colegio salesiano. El pregonero piropeó a la Virgen, a Pozoblanco, a los romeros, a los devotos y a la comarca de Los Pedroches a la que tuvo presente porque, según sus palabras, la Virgen de Luna reúne a muchos ciudadanos del entorno de Pozoblanco. Esta mañana a partir de las once la Virgen de Luna saldrá en procesión por diferentes calles del municipio, que se engalanan para la ocasión, y posteriormente tendrá lugar una misa en la iglesia parroquial de Santa Catalina.

La Virgen de Luna se colocará sobre una plataforma de granito

DIARIO CÓRDOBA (Mª Luna Castro)

Los romeros que el próximo 15 de febrero lleguen hasta el santuario de la Virgen de Luna van a poder encontrarse con numerosas novedades que afectan tanto a la ermita como al propio camino. Así, a iniciativa de la Junta de Gobierno de la Cofradía, se ha señalizado con antiguos mojones kilométricos los lugares más significativos del camino, informando así al romero en qué lugar se encuentra, entre otros: Venta Caída, Pozo de la Legua o la Coguchuela.

Además, las placas incluyen la distancia de estos puntos con la puerta de la iglesia de Santa Catalina. Así, los romeros estarán informados de cuánto han andado, los arroyos que atraviesan o donde los hermanos de la cofradía realizan sus descargas.

Al llegar a la ermita verán la reforma que se ha realizado, con una inversión de 43.000 euros de los que el 80% son asumidos por la delegación de Empleo de la Junta y el resto por el Ayuntamiento de Pozoblanco. Entre otras actuaciones se ha cambiado la solería de la ermita rematada con una franja de granito.

El elemento que más va a llamar la atención va a ser la espectacular plataforma de granito que mide 1,50 metros de altura, que se sitúa en el centro bajo la cúpula, y sobre ella a partir de ahora estará colocada la imagen cuando se encuentre en su ermita. Al desaparecer la tradicional hornacina donde estaba la Virgen de Luna y a la que se podía acceder a través de unas escaleras, se ha decidido colocar en ese altar al Cristo Crucificado que se encontraba en el lateral.

Las obras también han afectado al patio interior del recinto situado en la parte derecha de la entrada, al que se le ha colocado un nuevo empedrado.