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Pozoblanco esquiva la lluvia para demostrar su fe a la Virgen de Luna

Julia López- ABC Córdoba

Llovió como si no hubiera un mañana la noche de antes, agua acompañada de tormenta, pero pareció una llamada al estilo del tambor, una llamada colectiva para acudir a la Romería de la Virgen de Luna. Y surtió efecto porque el santuario de La Jara volvió a recibir a miles de romeros que le rindieron culto a la patrona de Pozoblanco. Daba igual cómo hacer los 13 kilómetros que separan la localidad de santuario, si en coche, carroza o andando. Lo más importante era estar con Ella.

Con las previsiones de lluvia reducidas, fueron muchos los que optaron por hacer el camino andando, como manda la tradición, con las paradas obligadas y estrechando lazos con otros romeros. «No fallamos nunca. Mientras las fuerzas nos respeten, aquí estaremos», explicaba un grupo de amigos apostillados en el Pozo de la Legua antes de acompañar el camino con las típicas viandas de la cita.

Fueron también centenares de personas las que siguieron la eucaristía, donde las emociones también se palparon a flor de piel. Como las vividas por Evaristo Ballesteros, que se incorporaba a filas como nuevo cofrade, y las de José Luis Torrico, Antonio Claudio Medrán y Francisco del Rey, que fueron distinguidos con la medalla de plata por sus 25 años de servicio en la cofradía. Después, el Coro Romero Voces de la Sierra y el cantaor Antonio Flamenco inauguraron un escenario que por primera vez se instaló en los aledaños del Santuario.

A las tres de la tarde, la Virgen emprendió el camino de vuelta hacia Pozoblanco y las primeras gotas de lluvia se dejaron notar en el santuario y también durante el trayecto de vuelta, lo que obligó a tapar la imagen. Cuando partió la Virgen, la explanada perdió vida mientras la zona del Arroyo Hondo se llenaba, a pesar del frío, de centenares de personas que hornazo en mano recibieron a la Virgen. Las imágenes más tiernas las protagonizaron los más pequeños, que al paso de la Virgen le gritaron la tradicional coplilla: «Virgen de Luna, ¿quieres mi hornazo? O si no, me lo zampo».

El intenso día finalizó con la imposición del bastón de mando de la ciudad y la entrada en Santa Catalina, momento en el que una traca de fuegos artificiales apareció sobre el oscuro cielo. Un cielo que durante parte del día perdió color por la nebulosa de las descargas de los Hermanos de la Virgen de Luna, como mandan los cánones de la cofradía.
La fe y la tradición se dieron la mano en un domingo que volvió a despertar la identidad colectiva de Pozoblanco. Y esa reivindicación, la de la unión como un pueblo que mantiene sus tradiciones vivas, fue uno de los ejes que vertebró el sublime pregón realizado en la noche del sábado por Antonio Garrido. Un pregón que surcó entre la prosa y la poesía y que alcanzó momentos mágicos gracias a la fuerza de los sentimientos escritos y narrados por Garrido.

La Virgen de Luna volvió al regazo de los pozoalbenses

Hoy al Día- Julia López

La noche del sábado hizo presagiar una jornada de romería con la lluvia como protagonista, pero se firmó la tregua para vivir un magnífico día en el santuario de “La Jara”. Desde primera hora de la mañana, el camino fue llenándose de romeros que optaron por recorrer los trece kilómetros que separan la localidad del santuario caminando. Las razones para ello múltiples, desde quien quiere cumplir promesas a quien lo hace por una cuestión de fe o simplemente de tradición. Durante esos kilómetros, quienes van andando son adelantados por algunas de las cuarenta carrozas que este año han acudido a la romería, carrozas con el mismo destino.

Mientras esos trece kilómetros se van apurando, el santuario va llenándose de gente y son cientos de personas las que siguen la eucaristía donde también se viven momentos de emoción. Como las que siente Evaristo Ballesteros, pregonero de la Virgen de Luna el año pasado, y que en este se ha incorporado a filas como nuevo cofrade. O como las que dejan entrever José Luis Torrico, Antonio Claudio Medrán y Francisco del Rey cuando son homenajeados y reciben la medalla de plata por sus veinticinco años de servicio en la cofradía.

Después, se pueden captar las instantáneas de otros años, las tradicionales, esas que el pregonero Antonio Garrido reivindicaba como parte del ideario colectivo. Cientos se personas se agolpan para ver a la Virgen, para tirar de la soga de la campana o para presentar a los más pequeños ante la Madre. También hay lugar para las novedades y llegan en forma de música con el Coro Romero Voces de la Sierra y el cantaor Antonio de Pozoblanco, que rubrican las dos actuaciones programadas en la explanada del Santuario.

A las tres de la tarde, puntual, la Virgen emprende el camino de vuelta llevada por quienes acuden a la cita para portar a la Luna de Pozoblanco hasta Santa Catalina. En ese momento, el cielo deja escapar algunas gotas y la imagen tiene que ser cubierta durante parte del camino. De manera paralela, el santuario va recuperando su estado habitual y la zona del arroyo hondo comienza a entrar en ebullición ante la llegada de la patrona de Pozoblanco. Los más pequeños acuden con sus hornazos y los más mayores cuentan una Virgen más a sus espaldas. Emociones repartidas entre la nebulosa que crean las descargas de los hermanos de la cofradía que siguen su camino hasta el destino final. La Virgen de Luna vuelve a ser de Pozoblanco, que la mece en su regazo, con fe, devoción y cariño, con sones de tambor y escopeta.

Miles de romeros acompañan a la Virgen de Luna desde su santuario

Diario Córdoba
M. Luna Castro

Ni el frío ni la niebla de primera hora de la mañana impidieron ayer a miles de romeros hacer el camino para llegar hasta el santuario de la Jara, donde la Virgen de Luna esperaba a sus devotos para volver a hombros a Pozoblanco. En esa localidad de Los Pedroches va a permancer los próximos 105 días y será el domingo de Pentecostés cuando la imagen regrese a su ermita. Unas cien personas velaron para que todo se desarrollara con normalidad en un día en el que la llegada de personas al santuario fue constante, bien a pie, en coche particular, en autobús, a caballo o en carrozas. Este año, el Ayuntamiento ha promovido el uso de estas últimas y se han inscrito 40 para participar en el concurso organizado. La desapacible climatología de las primeras horas dio paso a un espléndido día en el que el sol y la temperatura agradable fueron la tónica. La campana de la ermita no dejó de sonar como marca la tradición, mientras pasaban decenas de personas por el interior del templo para rezar y contemplar la imagen de la patrona de Pozoblanco.

La emoción protagonizó numerosos instantes de la fiesta romera, como el que se vivió en la eucaristía en el momento de reconocer con la medalla de oro por sus 50 años como cofrades a Antonio Ballesteros y a Andrés García. Ballesteros vivió una jornada dulce porque su nieto Alfonso juró bandera como nuevo cofrade. También se entregaron dos medallas por los 25 años de servicio a la cofradía a Pepe Luis Sánchez y Pedro Salamanca.

La Virgen, que salió del santuario a las tres de la tarde, llegó pasadas las seis y media al arroyo Hondo, donde los niños le ofrecieron el popular hornazo, formado por una torta con huevos de colores y pequeñas figuritas de azúcar o chocolate. Tras recibir las llaves de los sagrarios de Villanueva de Córdoba y Pozoblanco de manos del capellán de la cofradía en lugar de las del alcalde, como ha sido habitual en las últimas décadas, la imagen siguió en procesión hasta llegar al Ayuntamiento. Allí el primer edil, Emiliano Pozuelo, le entregó el bastón de alcaldesa perpetua de la localidad que acaba de ser restaurado. Entró en la parroquia de Santa Catalina entre los aplausos de sus devotos y los salvas de los cofrades. Hoy, fiesta local, la Virgen procesionará por las calles del municipio. Ayer la imagen del niño estrenó un traje hecho de bolillos y hoy estrenará otro traje, zapatos y la corona, al igual que la imagen de la Virgen que también lucirá un nuevo cetro, regalo del Ayuntamiento.

El profesor de Universidad Evaristo Ballesteros, natural de Pozoblanco, pregonó el sábado por la noche la romería de la Virgen de Luna en el teatro El Silo.

Inolvidable cita romera en la Jara

El día de Cørdoba
L. Chaparro
La Virgen de Luna ya está en Pozoblanco. La patrona, acompañada de miles de personas, hizo ayer el camino desde el santuario de la dehesa de la Jara acompañada de los hermanos de la cofradía y de los romeros. Una cita para todos ellos inolvidable por muchos motivos, entre todos ellos: la gran devoción que siente la comarca del Valle de Los Pedroches por esta imagen mariana. La cita consiguió reunir a unas 15.000 personas, una cifra superior a la registrada otros años. No en vano, a diferencia de otras romerías, las buenas temperaturas que se registraron pasado ya el mediodía hizo que fueran muchos los vecinos que se pusieran en camino. A primera hora del día, según explicó Rafael García, miembro de la cofradía de Nuestra Señora de Luna, "había mucha niebla y mucho frío, pero a partir de las 13:00 se ha levantado y ha hecho buen tiempo". "Otros años ha hecho mucho frío y ha habido menos gente", si bien añadió que los vecinos "han respondido bien este año".

Así el frío de la mañana y la espesa niebla con la que ha amanecido la dehesa de Los Pedroches no impidieron que cientos de romeros hicieran el camino de 14 kilómetros que une Pozoblanco con el Santuario. La agilidad del transporte público y la petición del Ayuntamiento para que los peregrinos apostaran por el traslado en carrozas han rebajado el flujo de tráfico que es habitual en esta cita. Este año el Ayuntamiento ha subvencionado el 50% del presupuesto del transporte en autobús, con lo que el billete sencillo costaba dos euros y el de ida y vuelta, tres.

La tradicional misa comenzó a las 11:00 y durante toda la mañana no cesó de tocar la campana del Santuario. El alcalde de Pozoblanco, Emiliano Pozuelo (En Positivo), agradeció la disposición de todas las personas implicadas en la organización de la romería y reconoció que la misma transcurrió sin incidencias destacables. De hecho, el Ayuntamiento pozoalbense puso en marcha un dispositivo especial con más de un centenar de personas que se encargó de velar por el buen desarrollo de la romería de la Virgen de Luna. Guardia Civil, agentes de la Policía Local, seguridad privada y personal de servicios técnicos y de limpieza del Ayuntamiento se hicieron cargo de que todo transcurriese sin problemas. "Es un día para disfrutar de la familia y los amigos en un escenario privilegiado como la dehesa. Es un orgullo ver el ambiente que estamos viviendo", destacó Pozuelo, quien recalcó con respecto a las bajas temperaturas de la mañana que "el frío nunca es un obstáculo para celebrar la romería porque estamos acostumbrados a que en estas fechas sea así". Pozuelo realizó el camino de llevada de la Virgen de Luna hacia Pozoblanco -la primera vez que lo hace siendo alcalde- porque "es importante compartir la tradición y participar de ella desde dentro".
La salida de la Virgen de Luna hacia Pozoblanco tuvo lugar sobre las 15:00. Acompañada de romeros, llegó al Arroyo Hondo sobre las 18:30; sin duda, uno los puntos culminantes de la jornada. Allí tuvo lugar la imposición del bastón del alcalde -la Virgen de Luna es alcaldesa perpetua de Pozoblanco- y de las llaves de los sagrarios de las parroquias de Santa Catalina (Pozoblanco) y San Miguel (Villanueva de Córdoba). Precisamente, una de las novedades de este año es que la colocación de este elemento sacro será una prerrogativa del párroco de la iglesia mayor de Santa Catalina, José María Ruiz, quien además se estrenó como capellán de la cofradía. Otra de las novedades de este año ha sido la estética de las andas de transporte y la comodidad de los braceros. Los dos palos de años anteriores se han cambiado por tres, con lo que el peso de las andas de camino se reparte mejor y se hace más cómodo para los porteadores de la Virgen.

Con respecto al tráfico, este año hubo menos caravanas y atascos porque "está funcionado muy bien el transporte público y cientos de personas han venido en carrozas, una iniciativa que seguiremos apoyando en los próximos años", anotó el alcalde. Lo que ha permitido esta situación ha sido la puesta en marcha de 18 autobuses que realizaron el trayecto de ida y vuelta desde las 09:30 de la mañana. El Ayuntamiento ha querido además promocionar la tradición de participar en la Romería de la Virgen de Luna en carroza en lugar de en coche. Para ello, en los terrenos de la ermita se reservó sitio para estacionar las carrozas. El llamamiento tuvo una gran respuesta y ayer fueron 40 las carrozas que participaron.


No obstante, la fiesta se vio alterada por una incidencia en el camino de vuelta de la romería, ya que coche de caballos volcó en un adelantamiento al meter una de las ruedas en la cuneta y tres mujeres resultaron heridas de distinta consideración. Todo apunta a que una de ellas tiene una fractura en una pierna. Las otras dos sufrieron heridas leves, aunque una de ellas fue trasladada al hospital de Pozoblanco aquejada de un dolor abdominal. El accidente se produjo en la zona conocida como la Pisá del Moro sobre las 18:15 aproximadamente. De inmediato, se trasladaron al lugar de los hechos una ambulancia acompañada por la Guardia Civil para evacuar a las heridas. El Consistorio indicó que "esta incidencia no ha afectado ni al tráfico ni al ritmo de la comitiva de la Virgen, que en ese momento estaba ya cerca de Pozoblanco".