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Cientos de personas desafían al frío para acompañar a la Virgen de Luna

Diario Córdoba. Mari Luna Castro
Centenares de personas se congregaron ayer en el santuario de la Jara para vivir la romería de la Virgen de Luna, desafiando las predicciones de bajas temperaturas. Y aunque realmente el termómetro marcaba los seis grados sobre las doce y media del mediodía, el sol y la ausencia de viento (solo se percibían en algunos momentos rachas de leve intensidad) animaron poco a poco a los romeros a acercarse hasta la ermita donde les esperaba la Patrona que pasadas las tres y diez de la tarde partía hacía Pozoblanco.

El mar de encinas que compone el paraje y la claridad del día dejaron magníficas estampas que pudieron disfrutar los romeros en una jornada especial ya que este año se conmemora el 75 aniversario de la reorganización de la cofradía tras la Guerra Civil. La celebración de la efeméride trajo consigo la presencia en el santuario del subdelegado del Gobierno en Córdoba, Juan José Primo; de mandos militares de la base de Cerro Muriano y una representación de la cofradía hermana de Villanueva de Córdoba, encabezada por su presidente, además del alcalde de Pozoblanco y el de Villanueva de Córdoba.

Durante la romería, que se desarrollo sin incidentes de consideración, a pesar de que un joven tuvo que ser atendido al caerse de un árbol, se vivieron momentos muy emotivos, entre ellos los acontencidos durante la eucaristía concelebrada y cantada por el coro romero Voces de la Sierra, cuando Manuel Cardador juró bandera acompañado por su padre y hermano, también cofrades. También emotiva ha sido la jubilación este año de José Rubio y Angel Romero.

Tras la eucaristía, el ir y venir del gentío y caballistas fue incesante. La campana de la ermita, como es tradición, no dejaba de sonar ni un momento, los pequeños aupados por sus padres tiraban una y otra vez de su soga para escuchar el tinteneo. Muchos pozoalbenses se reunieron en torno a los platos típicos romeros, el rico lomo de la orza, el jamón de Los Pedroches, chorizos y torreznitos de la matanza regados con vinos de la tierra, compartiendo la jornada con los amigos y la familia. La petición muncipal de que se utilizaran los autobuses públicos para desplazarse hasta el santuario fue atendida por un gran número de personas. Los que prefirieron llegar con sus propios vehículos no tuvieron ningún problema a la hora de aparcar en los lugares habilitados para ello y en las fincas privadas que cada año ceden sus propietarios para el estacionamiento de los coches que finalmente pudieron ser abiertas por el buen estado del terreno.

Y si centenares de personas se desplazaron hasta el santuario, no fueron menos los que decidieron esperar la llegada de la Virgen en el paraje del Arroyo Hondo donde el alcalde, Pablo Carrillo, le impuso a la patrona las llaves de los sagrarios de Pozoblanco y Villanueva de Córdoba. Al paso de la imagen los más pequeños ofrecían sus hornazos a la Madre como manda la tradición: "Virgen de luna, ¿quieres mi hornazo?, o si no me lo zampo. Virgen de Luna, ¿quieres mi bollo?, o si no me lo como". El hornazo es el dulce típico de la fiesta, compuesto por una base de torta similar a la masa de las tradicionales perrunas con huevos duros pintados de colores y adornados con un sin fin de motivos desde pajaritas elaboradas con azucar --los más tradicionales-- a bellotas de chocolate unos o con base de tartas otros; y es que en los últimos años los hornazos que regalan los padrinos a sus ahijados ha evolucionado considerablemente.

El día terminó con la entrada de la Virgen en la Iglesia de Santa Catalina sobre las ocho de la tarde, tras la imposición ante la Casa Consistorial del Bastón de alcaldesa perpétua.

Hoy, a las once de la mañana, comienza la procesión de la imagen acompañada, de manera extraordinaria con motivo del aniversario de la cofradía, por todas las hermandades, tanto de gloria como de penitencia locales. Además se celebrará el concurso de calles engalanadas.

La romería del primer encuentro

El Día de Córdoba. A.L.
Miles de personas acompañan a la Virgen de Luna en su regreso a la parroquia de Santa Catalina en una jornada en la que participó por primera vez la hermandad jarota
Día grande en Pozoblanco: la Virgen de Luna ya descansa de nuevo junto a sus vecinos, en la parroquia de Santa Catalina. La patrona hizo ayer el camino de regreso desde el santuario de la dehesa de la Jara acompañada de los hermanos de la cofradía y de los romeros. El frío no pudo con los devotos en el retorno, aunque -eso sí- mermó un poco la afluencia con respecto a otros años e hizo, además, que los vecinos de Los Pedroches llegaran más tarde que de costumbre. Pero el sol lució, y eso hizo que los valientes osaran a desafiar las bajas temperaturas.

A las ocho de la mañana, como manda la tradición, se pasaba lista en la casa hermandad de la cofradía. Y poco más tarde se producía la primera descarga de los hermanos para anunciar la salida hacia el santuario. Allí ya estaban los más madrugadores tomando sitio y preparando el almuerzo. Desde ese momento, fue habitual el trasiego de autobuses especiales para realizar el recorrido de ida y vuelta, los romeros que llegaban a pie cansados del camino y los vehículos que accedían a través de las Cuervas.

A la llegada de los hermanos al santuario, tenía lugar la foto de grupo antes de atender cada uno sus servicios. Había que inmortalizar la imagen del 75 aniversario de la reorganización de la cofradía. Uno de los actos novedosos fue la invitación de la Hermandad de la Virgen de Luna de Villanueva de Córdoba, por lo que ambas cofradías estuvieron por primera vez juntas en una romería, todo un acontecimiento en la comarca.

La mañana continuó, y a las 10:45 tenía lugar la procesión alrededor del santuario y la eucaristía concelebrada, en la que juró bandera el nuevo hermano, Manuel Cardador Guijo. En dicha eucaristía participó el Coro Romero Voces de la Sierra. Grandes momentos vividos con familiares y amigos convertidos en auténticas experiencias romeras que, como siempre, permanecerán imborrables en la memoria de cada uno de los devotos, junto al orgullo y la satisfacción de haber compartido otra romería más. Y, por encima de todo, el gozo y la alegría por haber estado junto a la Virgen de Luna en su día grande. Porque los vecinos, más allá de viandas y bebidas, querían estar cerca de la patrona, así que la campana no dejó de sonar en todo el día.

Avanzó la mañana y llegó la hora de la comida. Como buen municipio de Los Pedroches, las fiambreras estaban llenas de los productos típicos de la tierra (chorizo, morcilla, queso y jamón de la tierra). Corrillos de amigos y familiares cantaban las cancioncillas del pueblo, mientras en la ermita los niños no dejaban de sonar la campana. Y entre copla y copla, y entre tañido y tañido de la campana, el reloj dio las 15:00 y se produjo uno de los momentos más emotivos: la salida de la imagen bendita de la Virgen de Luna hacia Pozoblanco, portada por sus devotos y sus cofrades que realizaron, como manda la tradición, descargas de honor en los lugares habituales. Durante la salida del santuario, no faltaron los vítores y cánticos a la Virgen, que se fue adentrando con su manto verde en el camino de dehesas que le llevaron hasta la parroquia de Santa Catalina atravesando algunos los parajes más hermosos de la ruta.

En el Pozo de la Legua se hizo una parada. Era la mitad del camino. Aunque todavía quedaba mucho, los porteadores llevaron en volandas a su patrona, que poco después de las 18:30 llegaba al Arroyo Hondo, donde los niños ofrecían su hornazo y era recibida por el pueblo, el clero y las autoridades civiles. El alcalde de Pozoblanco, Pablo Carrillo (PSOE), hacía en esemomento entrega del bastón de Alcaldesa Perpetua de Pozoblanco.

Un dispositivo integrado por más de 70 especialistas veló por la seguridad durante la romería. Participaron, en total, 18 miembros de Protección Civil, 30 de la Guardia Civil, 14 vigilantes de seguridad, cinco efectivos de la Cruz Roja más ambulancias, personal del Ayuntamiento y efectivos de control de aparcamiento y servicios varios. Para acompañar a la Virgen, además, se dispuso de dos vehículos de seguridad. Uno fue delante de la comitiva controlando que no hubiera carrozas que retrasen la marcha una vez iniciado el camino de vuelta. Y el segundo se situó detrás de la comitiva para apoyar cualquier imprevisto que pudiera surgir.

La Virgen de Luna está ya en Pozoblanco, donde permanecerá hasta el 24 de mayo. La romería del domingo tuvo como prólogo el pregón que este año ha protagonizado José Luis Torrico García, quien estuvo acompañado por el Coro de Antiguos Alumnos de Don Bosco.

Las celebraciones de bienvenida continúan hoy, día festivo en el municipio de Los Pedroches. A las 10:45, está prevista la reunión de la Cofradía en el domicilio del capitán, desde donde los hermanos saldrán en formación con bandera hasta la parroquia de Santa Catalina. Desde allí, a las 11:00, la patrona saldrá en procesión, al término de la cual se oficiará una eucaristía. Hoy también tendrá lugar el XIII Concurso de Calles Engalanadas, en el que los vecinos de Pozoblanco compiten por hacerse con el galardón del rincón más bello del municipio. Y, para rematar la jornada, a las 15:30 se celebrará una comida de hermandad especial por el 75 aniversario de la Reorganización en los salones Sorolla.

El valor de la Fe y la tradición

ABC Córdoba- J.J. Madueño
La Virgen de Luna volvió ayer a Pozoblanco en un día de tregua del mal tiempo y rememoró el 75 aniversario de la cofradía.
Hace ya 75 años que la guerra puso en peligro a la Virgen de Luna. Pero un puñado de viejos cofrades se armó de valor y la Patrona de Pozoblanco apareció en Santa Catalina, como manda la tradición. La osadía fue castigada, pero aquella muestra de amor y Fe hizo que Pozoblanco siga trayendo, año tras año, a la Virgen de Luna para que pasee por sus calles y vele por su pueblo. «La guerra trajo un paréntesis de tres años. Los supervivientes de la contienda se reorganizaron y refundaron la cofradía. Gracias a ese puñado de hombres valientes tenemos la cofradía. Esto es digno de resaltar porque gracias a ellos la Cofradía existe tal como era antes y se ha podido conservar el ritual y la vestimenta originales», señaló Juan García, capitán de la Cofradía de la Virgen de Luna de Pozoblanco.

El día amaneció frio, como viene siendo habitual en los últimos meses en Los Pedroches, pero el cielo dio tregua. No hubo lluvias y tampoco nieve, como en los días anteriores y los cofrades, de negro y con escopeta al hombro, comenzaron el ritual con el sonido del tambor. Llegaron al Santuario de la Jara y olor a pólvora avisó de lo que iba a suceder. La Virgen de Luna, serena, esperaba la llegada de sus hijos. La misa fue multitudinaria, pese al frio.

El cielo azul ayudó a espantar fantasmas. La campanilla del santuario no paró de sonar en las manos de los más pequeños y las salves anunciaban que el ritual continuaba. Todo bajo la atenta mirada del subdelegado del Gobierno, Juan José Primo Jurado; de dos Coroneles del acuartelamiento de Cerro Muriano y de un pueblo que veía como se acercaba la hora de llevar a su Patrona a casa. Una demostración de fe y tradición que recordaba a aquel puñado de cofrades, que tras pelear en el frente volvieron a los brazos de su Madre para llevarla a Pozoblanco. Para desafiar al mundo por amor.

Miles de personas viven la romería de la Virgen de Luna en Pozoblanco

Diario Córdoba- Mari Luna Castro

Miles de romeros se dieron cita ayer en el santuario de la Jara para vivir una de las mayores fiestas religiosas de Pozoblanco, la romería de la Virgen de Luna, declarada de interés turístico. El día se presentó espléndido y como sucede año tras año la caravana de fieles, ya fuera a pie, en carrozas, a caballo, coches o autobuses, comenzó a desfilar desde bien temprano desde Pozoblanco hasta la ermita, donde les esperaba la imagen de la patrona de Pozoblanco.

Fue un día de emociones y sentimientos que se mezclaban con el sonido y el olor de la pólvora que emanaba de los disparos que realizaban los hermanos de la cofradía de la Virgen, o de la campana de la ermita que sonaba y sonaba sin cesar cada vez que la mano de un romero tiraba de la soga de la que pende; también del olor de las candelas alrededor de las cuales se apiñan familias y amigos que comparten sus cestas repletas de los manjares de la tierra.

Ayer la tradición se repitió a partir de la una de la madrugada cuando el sargento de la cofradía comenzó a llamar a los cofrades para que se fueran preparando puerta por puerta. Después se sucedió el rito que llevó a los hermanos hasta el santuario para llevar a la patrona hasta Pozoblanco. El ritual no varía con el paso de los años y así a media mañana tuvo lugar la procesión de la imagen alrededor del santuario, a la que siguió la eucaristía concelebrada y presidida por el sacerdote Pedro Fernández Olmo, capellán de la cofradía, y cantada por el coro romero Voces de la Sierra . En el ofertorio tuvo lugar, como es habitual, la jura de bandera de los nuevos cofrades. En esta ocasión fueron siete, algo extraordinario para esta cofradía ya que esta cifra no se daba desde 1973. Sus nombres: José Manuel Rubio, Javier López, Felipe Herrero, Juan Dueñas, José Cardador, José Martín Calero y José María Garrido. También se entregaron dos medallas de plata por 25 años de servicio activo a los cofrades José Luis Fernández y José Manuel Rubio. Ayer también se jubiló Andrés Morales.

A la hora prevista, tres y cuarto de la tarde, la Virgen, a hombros de sus devotos y acompañada por decenas de fieles, emprendió camino de regreso a Pozoblanco a donde llegó sobre las siete menos cuarto de la tarde, donde fue recibida por el pueblo, el clero y las autoridades. Allí, el alcalde, Pablo Carrillo, impuso a la sagrada imagen las llaves de los sagrarios de Villanueva de Córdoba y Pozoblanco, y tras el canto de la Salve los niños ofrecieron su hornazo, el dulce típico e imprescindible lleno de colorido y de la imaginación de los maestros pasteleros y panaderos que lo adornan con detalles romeros. Después, en procesión la Virgen, acompañada por la Banda Municipal de Música, se dirigió hacia el Ayuntamiento, donde el alcalde de nuevo le hizo entrega a la imagen del bastón de alcaldesa perpetua de la ciudad con presencia del Ayuntamiento en pleno, con la descarga de honor hecha por los cofrades. Poco después la Virgen entró en la iglesia donde tuvo lugar la misa.

PRIMERA MUJER PREGONERA La romería del domingo tuvo como prólogo el pregón que este año ha protagonizado Mari Carmen Fernández, primera mujer a la que se encomienda este cargo y que emocionó con sus palabras y con la puesta en escena a quienes acudieron a escucharla al teatro El Silo. Entre los mensajes transmitidos destacó el del papel de la mujer en la iglesia y en la sociedad y el llamamiento a la cofradía para que busque solución a la ausencia de fieles en la procesión del Lunes de Virgen de Luna. En el acto actuó la Banda de Música Municipal de Pozoblanco, que estrenó una nueva marcha dedicada a la Virgen y se entregó un recordatorio a la autora del cartel de este año, Antonia Soriano.

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